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sábado, 8 de diciembre de 2012

GALGO ESPAÑOL


GALGO ESPAÑOL

GALGO ESPAÑOL

GRUPO

10

SECCIÓN

3

NACIONALIDAD

Española

TALLA

Machos de 62 a 70 cm y hembras de 60 a 68 cm.

PELO

Tupido, muy fino, corto y liso; repartido por todo el cuerpo hasta los espacios interdigitales. Igual en la variedad de pelo duro.

COLORES

Se consideran como colores más típicos los siguientes: Barcinos y atigrados. Negros. Barquillos oscuros y claros. Tostados. Canelas. Amarillos. Rojos. Blancos. Berrendos y píos.

COLA

De nacimiento fuerte e inserción baja, discurre pegada entre las piernas afinándose progresivamente hasta terminar en una punta muy fina.

OREJAS

Anchas en su base, triangulares, carnosas en su primer tercio y más delgadas y finas en el final, donde terminan en punta redonda. De implantación alta. En atención semirrectas en su primer tercio con las puntas dobladas hacia los laterales. En reposo en rosa, pegadas al cráneo.

CRÁNEO

De escasa anchura y perfil subconvexo. La anchura del cráneo no alcanza la medida de su longitud. El cráneo está recorrido por un surco central bien marcado en sus dos primeros tercios.

OJOS

Pequeños, oblicuos, almendrados; preferiblemente oscuros, de color avellana. De mirada tranquila, dulce y reservada.

NARIZ

Pequeña, húmeda y de mucosas negras.

PECHO

Poderoso, aunque no muy ancho; profundo sin alcanzar el codo y muy largo hasta las costillas flotantes. Punta del esternón marcada.

MIEMBROS ANTERIORES

Perfectamente aplomados, finos, rectos y paralelos; metacarpos cortos y finos.

MIEMBROS POSTERIORES

Potentes, huesos bien definidos, musculatura larga y bien desarrollada. Perfectamente aplomados. Corvejones bien marcados; metatarsos cortos y perpendiculares al suelo.

PIES

Pies de liebre.

Galgo Español - Ficha descriptiva

GALGO ESPAÑOL

• CARÁCTER

De carácter serio y retraído; en ocasiones aunque en la caza demuestra una gran energía y vivacidad.

• UTILIZACIÓN

Perro de caza de liebres a la carrera, en rápida persecución y guiándose por la vista. Igualmente ha sido empleado para acosar a otras piezas de pelo como conejos, zorros e incluso jabalíes; pero la principal utilización de la raza ha sido y es la caza de liebres a la carrera.

Galgo Español: En la picota



La cultura y economía castellanas se han visto ligadas, desde sus más remotos orígenes históricos, al galgo.Hoy, cuando la agricultura ha alcanzado niveles de máximo desarrollo gracias a la tecnología, muchas familias siguen teniendo en el galgo algo más que un perro, una forma de entender la vida como acredita la afición a correr liebres y su capacidad de movilizar a miles de aficionados todos los años. Esta importancia antropológica de la raza no le ha librado de amenazas.
El galgo español es sin duda la raza autóctona que mayor daño ecológico ha recibido desde el día en que fue oficialmente reconocida, es decir, desde el momento en que debía estar protegida. Hoy resulta imposible vivir de espaldas a la ecología. El concepto de daño ecológico se ha instalado como una constante en la vida moderna, pero también hemos aprendido que la verdad ecológica es muy amplia, que la verdad no la tienen unos pocos y que hay muchas formas de acercarse con respeto a la naturaleza, como vemos en la obra de Miguel Delibes, a quien la caza le lleva a respetar y amar el campo de una manera más íntima y vital que al paseante contemplativo. Y otra manera de tener una conciencia ecológica vigilante y eficaz es enfrentarse a la degradación de nuestras razas autóctonas, incluidos los perros, incluido el galgo, quizás el más maltratado.
Nada es fácil en el galgo español, no lo fue nunca y esta raza milenaria ha tenido que superar mil contratiempos para sobrevivir. Pocos aficionados respetan tanto el hábitat y la pieza sobre la que cazan como el galguero. Raramente veremos soltar más de dos galgos a una liebre; hay que dar a la rabona la oportunidad de salir bien librada y si salta media liebre (un ejemplar joven) no se da suelta a la collera. Es preferible dejar que el animal inmaduro crezca y pueda dar la satisfacción de una buena carrera. La empresa Tábula-5, especializada en estudios sociológicos, realizó en 1996 un estudio dirigido por el sociólogo Amando de Miguel, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense. En ese trabajo bajo el título de “Caza y pesca desde la ecología” se probaba que la caza es una actividad que encontramos en todos los estratos sociales de España. Porcentualmente en España el veinte por ciento de la clase alta, el quince por ciento en la clase media y el catorce por ciento en la baja practican la caza. El siete por ciento de los cazadores reside en las grandes ciudades, mientras que el porcentaje aumenta según empequeñece la ciudad de residencia. Así, en las poblaciones medianas los cazadores son el dieciséis por ciento de la población, mientras que en las poblaciones pequeñas los aficionados alcanzan el dieciocho por ciento de la población. El estudio prueba que el arraigo de la caza es muy fuerte en el mundo rural y en autonomías como Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura este arraigo se hace público en el gran número de aficionados al galgo. Por desgracia los interesados en el cuidado de la raza y en mantenerla alejada de polémicas como los abandonos son los menos.Es necesario consolidar una imagen moderna, competitiva y respetuosa del medio ambiente del galgo y las carreras de campo.


PELO DURO, UN DILEMA

El estándar de la raza define perfectamente el tipo de pelo en la raza, cuando dice: “Pelo tupido, muy fino, corto y liso; repartido por todo el cuerpo hasta los espacios interdigitales. Ligeramente más largo en la parte posterior de los muslos, la  variedad  de  pelo duro semilargo presenta  mayor  aspereza  y longitud, pudiendo ser variable. Aunque siempre repartido uniformemente por todo el  cuerpo llega a presentar una barba y bigotes en la cara, sobrecejas y tupé en la cabeza”
Junto a las dos variedades descritas existió un tipo de pelo largo (hoy prácticamente inexistente). El de pelo duro, conocido como “peluzón”, ha conservado muy bien el tipo antiguo, ese anterior a la invasión de los Greyhound, siendo de caracteres más temperamentales, más despiertos y de aprendizaje más rápido. Esta diversidad es el resultado de la adaptación de la raza a la variedad geográfica y climática de la Península Ibérica.
En España ambas variedades se juzgan juntas y con esa proverbial desidia que caracteriza a la Real Sociedad Canina nunca se ha tratado de incentivar la cría de ambas variedades (corto y duro) por separado, al estilo de lo que han hecho otras sociedades caninas con sus razas nacionales, como Alemania con los teckel o Gran Bretaña con los fox terrier. Hasta el momento esto no tendría mayor problema que el daño que la variedad de pelo duro ha venido recibiendo por la mayor presencia en las exposiciones caninas de los perros de manto corto. Pero recientemente se han producido cambios que pueden perjudicar al conjunto de una raza ya notablemente lesionada por las autoridades caninas en el pasado.
El galgo español se está poniendo de moda en Centroeuropa ya que cada vez es mayor el número de galgos existentes en Alemania, Holanda y Austria. El número de criadores profesionales es limitado, no llegará a media docena los existentes en Centroeuropa, que producen en conjunto una veintena de camadas. Pero estos países se han visto inundados por la llegada de miles de galgos que las asociaciones protectoras de animales trasladan desde España, donde han sido recogidos tras el abandono de sus propietarios. El club Deutscher Windhundzucht und Rennverband (DWZRV) es el encargado de controlar la raza en Alemania. Se trata de un club multiraza, puesto que alberga a todos los lebreles más los podencos (canario, ibicenco, etc.) con esa tozuda manía germana de confundir los perros que cazan exclusivamente con la vista (galgos) con los que lo hacen por el rastro (nariz), la vista y el oído (podencos) por el simple hecho de que ambos sean de constitución longilínea. Un ejemplo de la creciente afición por nuestro galgo es la buena acogida comercial que ha tenido el libro ‘Galgo Español - Der spanische Windhund’ escrito en alemán por Claudia Gaede, criadora germana con el afijo ‘Little-Lobitos’, buena criadora, como atestigua el Mejor Absoluto de la Exposición Monográfica 2004 ganado por su hembra ‘Little Lobito Barbarella’, con un juez tan buen conocedor de la raza y tan comprometido con su pureza como Francisco Salamanca Llorente.
A pesar de que Alemania es uno de los países europeos con mayor afición cinegética, la caza con galgos lleva más de un siglo prohibida, con lo que la funcionalidad del galgo es allí nula, salvo unos pocos que se dedican a la carrera en campo con liebre mecánica. La falta de especialización racial del club alemán, la ausencia de pruebas de trabajo y la mayor afición en el país por los lebreles de pelo duro sobre los de pelo corto ha ocasionado que muchos aficionados soliciten de la Verband für das Deutsche Hundewesen (VDH) que los galgos españoles de pelo corto y los de pelo largo se juzguen como clases separadas, es decir, en distinto ring. A la larga, ello puede ocasionar la imposición de un tipo de estructura muy diferente en los galgos de pelo duro, que por ignorancia tratan de comparar y aproximar al deerhound escocés. Pero, además, esto tiene el peligro añadido de que España pueda perder la posibilidad de explicar e imponer en la cinofilia mundial lo qué es un galgo y el tipo correcto de nuestra raza autóctona. La mala, por no decir pésima imagen que los aficionados a los lebreles tienen allí de nuestros criadores de galgos (como consecuencia de la campañas llevadas a cabo por las asociaciones de protección animal) no nos confiere una posición de prestigio que nos permita dar lecciones. El enorme peso de la cinofilia germánica en las estructuras de la Federación Cinológica Internacional (FCI) y la inveterada ineficacia gestionando nuestras razas de la Real Sociedad Canina pueden aunarse para que en una década los españoles que salgan a Europa a competir con un galgo español Campeón de España vean a su perro descalificado como atípico por un juez centroeuropeo formado según los criterios de la raza en Alemania.
En los últimos años hemos visto imponerse en cinología la absurda idea de que hay que parecerse a los triunfadores y los triunfadores, claro, son siempre las razas más internacionales. El generalizado espíritu de uniformidad que vivimos, el miedo a ser marginado por ser diferente y la falta de valor para opinar de un modo contrario a la colectividad, ha llevado a muchas agrupaciones de criadores de perros a pretender vestirse el traje de las razas caninas más cosmopolitas e imitar los usos y costumbres de las mismas. Así se ha llegado a negar la existencia de un genuino galgo español por estimar de mayor importancia al greyhound. Aún estamos a tiempo de parar este nuevo atentado contra el galgo español y me consta que el Club Nacional del Galgo Español está por la labor.

CANODROS: LOS CULPABLES

Y ahora vamos a retroceder casi 100 años para ver otro atentado cometido contra nuestro perro. Vivía nuestro galgo la aplacible vida rural de un perro de aldea, corriendo liebres para solaz de su propietario y comiendo pan duro a la vera de la casa, cuando su tranquilidad se vio rota por culpa de unos señoritos de Madrid que se aficionaron allá, en la lejana y brumosa Inglaterra, a las carreras de perros cuando daba sus primeros pasos el siglo XX.
No se entendería la importancia que el deporte galguero tuvo entre las clases acomodadas de Madrid sin conocer la figura Álvaro de Figueroa y Alonso Martínez, Marqués de Villabragina, hijo del Conde de Romanones y alcalde de la villa madrileña. Era el Marqués hombre de gustos refinados, muy influido por las costumbres británicas y gran dado a los deportes de competición; un sportman que se decía en aquella época, como atestigua que formara parte del equipo nacional de Polo en los Juegos Olímpicos celebrados en Amberes en 1920 (¿cuántos españoles jugarían al polo en aquellos años?). Durante una de sus estancias en Inglaterra conoció las carreras de galgos y decidió ponerlas de moda entre la aristocracia. Con este fin fundó el Club Deportivo Galguero Español (germen de la futura Federación Española Galguera) y patrocinó la construcción del Stadium Metropolitano que contaba con aforo para 20 mil personas y que actuó como el primer canódromo construido en España.
Por entonces nadie conocía en España la existencia del greyhound ni necesidad teníamos de ello. Nuestros galgos de campo para la caza de la liebre aguantaban con facilidad 2 ó 3 minutos de salvaje carrera sin cansarse, dando una lección de maestría cinegética. ¿Para qué querríamos entonces perros para carreras en pista de 20 o 30 segundos? Los socios del Club Deportivo Galguero Español importaron galgos ingleses para sus carreras y establecieron perreras de cría de la raza británica en el solar hispano.
Estos mismos aristócratas que patrocinaban las carreras de canódromo lo hacían con las carreras de galgo en campo. En Madrid, la primera carrera en campo se celebró en 1913 organizada por la Real Sociedad El Goloso, que daría origen en 1916 a la prestigiosa ‘Copa de Algete’, que se celebraba en la finca que el Duque de Alburquerque poseía en esa localidad madrileña. Pronto la ‘Copa de Algete’ fue un acontecimiento social que reunía anualmente a la aristocracia, asistiendo, en su primera celebración, S.A.R. La Infanta doña Luisa, corriendo una galga de su propiedad llamada “Marta”, que resultaría ganadora del concurso. De este modo los greyhound pasaron del canódromo al campo y, en un proceso similar al que padecieron el perdiguero burgalés o el pachón navarro ante la avalancha de perros de muestra ingleses, los galgos ingleses se cruzaron cada vez con mayor intensidad con los autóctonos. Bueno, todo esto está muy bien, me diréis. Pero en esos años ya estaba fundada la Real Sociedad Canina, que tiene entre sus fines el fomento y protección de las razas caninas españolas, por lo que algo haría para poner coto a tanta demencia. Pues sí señor, claro que hizo algo; le dio carta de legalidad al mayor atentado ecológico cometido sobre nuestras razas autóctonas: el mestizaje de galgo español con greyhound, inventándose la raza ‘galgo anglo-español’. Así, en su primera clasificación de las razas españolas la Canina Central se reconoce la existencia de dos galgos, denominados respectivamente galgo español y galgo anglo-español.
Estadísticamente el 42,7 % de las inscripciones en razas españolas que realiza la Real Sociedad Canina en sus 50 primeros años de existencia corresponden a un perro mestizo: el anglo-español. Entre 1912 y 1962 se inscribieron en su Libro de Orígenes 1.174 son galgos. De ellos 865 son galgos anglo-españoles y tan sólo 309 son galgos españoles. ¿Por qué se registran en el Libro de Orígenes Español (LOE) más galgos bastardos que mastines, perdigueros, pachones, podencos y sabuesos juntos? Sencillamente porque Manuel Álvarez de las Asturias, Conde de Lérida, afijo Chamartín, Presidente de la Canina, y el Infante D. Fernando de Borbón, afijo De la Vega, vocal de la misma, importan greyhound desde Inglaterra para satisfacer su afición al canódromo y los cruzan con nuestros sufridos galgos españoles. Estos dos sesudos caballeros, paradójicamente fundadores de la Asociación Nacional Contra el Ganado Híbrido, lograron con sus mestizajes un perro que no tenía ni la velocidad del británico ni la resistencia del hispano. ¡Todo un logro! El daño ecológico ocasionado al galgo español ha sido de tal magnitud que en 1982, durante el Symposiun Nacional de las Razas Caninas Españolas de la Universidad de Córdoba, Don David Salamanca pudo afirmar que era imposible encontrar galgos españoles puros. Por suerte estaba equivocado.

A MODO DE BREVE FINAL

Ayer y hoy, con sociedades y clubes caninos o sin ellos, nuestros perros autóctonos se ven sometidos a presiones, tendencias y modas que pueden ocasionarles graves daños. El galgo español sigue peleando por salir a flote de una situación social que parece irle siempre en contra. No hace mucho pude leer en una revista de la Federación Española de Galgos un artículo en el que su autor negaba la gravedad del mestizaje entre galgos y greyhound. En su opinión, nunca había existido un ‘galgo español’ como el que defienden los puristas, porque los galgos que el había visto desde mozo en el pueblo eran los ‘GALGOS’  por antonomasia. Ya sea la buena intención competitiva de los aficionados alemanes, la irresponsable actuación de los directivos de una sociedad canina o la ignorancia de un buen aficionado, lo cierto es que los peligros que acechan al correcto mantenimiento de una raza son muchos y variados. De ahí la necesidad de que los clubes de raza permanezcan vigilantes y puedan contar con un buen plantel de jueces especialistas.

miércoles, 27 de junio de 2012

Galgo Español





El Galgo Español fue por mucho tiempo el perro favorito en la cacería de liebres en España. Más tarde su fama continuó en el lucrativo deporte de las carreras de perros, donde aun es un esplendido canino. En el presente no es sólo un gran perro para los deportes, también se le mantiene como mascota donde demuestra ser un compañero de excelentes aptitudes.
De carácter muy noble. Claro, aquellos entrenados para las carreras o los cachorros que demuestren demasiado el instinto de correr, que ha sido tan deseado en sus cruces, debe de ser concedido un entrenamiento que acentúe las aptitudes de mascota y aminore las de perro de carrera. Si se logra, puede llegar a ser una maravillosa mascota.
Se adaptan fácilmente a la vida dentro de la casa. Aunque se le debe de proveer ejercicio frecuente, sin excesos. También se recomienda cepillarlo a menudo

BREVE RESUMEN HISTÓRICO:
El galgo español es conocido ya en la Edad Antigua por los romanos, aunque hemos de suponer que su llegada e implantación en la Península sea muy anterior. Descendiente de los antiguos lebreles asiáticos, se ha adaptado a nuestras diferentes zonas de estepas y llanuras. Se ha exportado en grandes cantidades a otros países como Irlanda e Inglaterra, durante los siglos XVI, XVII y XVIII, siendo nuestro galgo uno de los padres del galgo inglés que presenta con el galgo español las similitudes propias de la raza que le sirvió de base antes de su posterior selección y aclimatación. Cabe destacar, entre las numerosas citas de autores clásicos, aquella del Arcipreste de Hita que dice: "A la liebre que sale, luego, le echa la galga...", demostrando así la principal y ancestral función de la raza.

APARIENCIA GENERAL:
Perro Lebrel de buen tamaño, eumétrico, subconvexo, sublonguilíneo y dolicocéfalo. De esqueleto compacto, cabeza larga y estrecha, tórax de amplia capacidad, vientre muy retraído, y cola muy larga. Tren trasero bien aplomado y musculado. Pelo fino y corto o duro y semilargo.


PROPORCIONES IMPORTANTES:

Estructura sublonguilínea; diámetro longitudinal brevemente superior a la alzada a la cruz. Deben buscarse la proporcionalidad y la armonía funcional, tanto en estática como en movimiento.

TEMPERAMENTO / COMPORTAMIENTO:

De carácter serio y retraído; en ocasiones aunque en la caza demuestra una gran energía y vivacidad.

CABEZA:
Proporcionada con el resto del cuerpo, larga, enjuta y seca. La relación cráneo-hocico es 5/6: longitud del cráneo 5, longitud del hocico 6. Líneas cráneo-faciales divergentes. El conjunto cráneo-hocico visto desde arriba ha de ser muy alargado y uniforme; con hocico largo, estrecho.

REGIÓN CRANEAL:
Cráneo: De escasa anchura y perfil subconvexo. La anchura del cráneo no alcanzará la medida de su longitud. El cráneo está recorrido por un surco central bien marcado en sus dos primeros tercios; los senos frontales y la cresta occipital son simplemente marcados.
Depresión naso-frontal (Stop): Suave, muy poco acentuada.

REGIÓN FACIAL:
Trufa: Pequeña, húmeda y de mucosas negras.
Hocio: Largo, de perfil subconvexo, con ligero acarneramiento del borde superior hacia la trufa. Caña nasal estrecha.
Labios: Muy enjutos. El superior cubrirá justamente al inferior. El inferior no presentará comisura labial marcada. Finos, tensos y de mucosas oscuras.
Mandíbulas/Dientes: Dientes fuertes, blancos y sanos. Mordida en tijera. Caninos muy desarrollados. Existen todos los premolares.
Ojos: Pequeños, oblicuos, almendrados; preferiblemente oscuros, de color avellana. De mirada tranquila, dulce y reservada.
Párpados: De piel fina y mucosas oscuras. Muy pegados al globo ocular.
Orejas: De ancha base, triangulares, carnosas en su primer tercio y más delgadas y finas hacia el final que será en punta redonda. De implantación alta. En atención semi erectas en su primer tercio con las puntas dobladas hacia los laterales. En reposo en rosa, pegadas al cráneo. Ejerciendo tracción llegarán muy próximas a la comisura de ambos labios.
Paladar: Del color de las mucosas con crestas muy marcadas.

CUELLO:
Largo, de sección ovalada, plano, esbelto, fuerte y flexible. Estrecho en la parte de la cabeza, continuando con ligero ensanchamiento hacia el tronco. Borde superior ligeramente cóncavo. Borde inferior casi recto con ligera convexidad central.

CUERPO:

Visto de conjunto: Rectangular, fuerte y flexible, dando sensación de fortaleza, agilidad y resistencia. De pecho ampliamente desarrollado, vientre muy recogido.
Línea superior: Con ligera concavidad sobre el dorso y convexidad sobre el lomo. Sin interrupciones bruscas y sin oscilaciones durante el movimiento, dando sensación de gran elasticidad.
Cruz: Simplemente marcada.
Dorso: Recto, largo y bien definido.
Lomo: Largo, fuerte, no muy ancho y de borde superior arqueado con compacta y larga musculatura, dando sensación de elasticidad y fortaleza. La altura del lomo en su parte central puede sobrepasar la alzada a la cruz.
Grupa: Larga, poderosa y en pupitre. Su inclinación es superior a los 45° con respecto a la línea horizontal.
Pecho: Poderoso, aunque no muy ancho; profundo sin alcanzar el codo y muy largo hasta las costillas flotantes. Punta del esternón marcada.
Costillas: Las costillas con amplios espacios intercostales y aplanadas. El costillar ha de ser bien visible y marcado. El perímetro torácico será ligeramente superior a la alzada a la cruz.
Vientre y flancos: Vientre bruscamente recogido desde el esternón; agalgado. Ijares cortos y secos; flancos bien desarrollados.

COLA:

De nacimiento fuerte e inserción baja, discurre pegada entre piernas afinándose progresivamente hasta terminar en punta muy fina.
Flexible y muy larga; sobrepasa ampliamente el corvejón. En reposo caída en forma de hoz con gancho final muy acusado y lateralmente inclinado. Remetida entre piernas con gancho final que casi roza el suelo por delante de los miembros posteriores; es una de las posturas que más tipicidad confieren a la raza.

EXTREMIDADES

MIEMBROS ANTERIORES:

Vistos de conjunto: Perfectamente aplomados, finos, rectos y paralelos; metacarpos cortos y finos; pies de liebre.
Espalda: Seca, corta e inclinada. La escápula ha de ser sensiblemente más corta que el brazo.
Brazo: Largo, de mayor longitud que la escápula, muy musculado, con codos libres aunque pegados al tronco.
Antebrazo: Muy largo; recto y paralelo, huesos bien definidos, con tendones bien marcados. Almohadillas carpianas muy desarrolladas.
Metacarpo: Ligeramente inclinado, fino y corto.
Pies anteriores: De liebre. Dedos apretados y altos. Falanges fuertes y largas. Tubérculos y almohadillas duros y de buen desarrollo. Membrana interdigital moderada y uñas bien desarrolladas.
Angulaciones: Ángulo escápulo-humeral: 110° ángulo húmero-radial: 130°.

MIEMBROS POSTERIORES
Vistos de conjunto: Potentes, huesos bien definidos, musculosos de musculatura larga y bien desarrollada. Perfectamente aplomados y de correctas angulaciones. Corvejones bien marcados; metatarsos cortos y perpendiculares al suelo; pies de liebre con dedos altos.
Los miembros traseros dan sensación de potencia y agilidad en el impulso.
Muslos: Muy fuertes, largos, musculados y tensos. El fémur lo más perpendicular posible. Vistos desde atrás presentarán una musculatura muy marcada a simple vista; larga, plana y potente, su longitud es 3/4 de la de la pierna.
Pierna: Muy larga, de hueso marcado y fino. Musculada en su parte superior; menos en la zona inferior, con clara apreciación de venas y tendones.
Corvejones: Bien marcados con nítida apreciación del tendón que estará muy desarrollado.
Metatarso: Fino, corto y perpendicular al suelo.
Pies posteriores: De liebre, al igual que en los miembros anteriores.
Angulaciones: Ángulo coxo-femoral : 110°
Ángulo femoro-tibial: 130°
Ángulo del corvejón: superior a los 140°

MOVIMIENTO:

El movimiento típico es naturalmente el galope. El trote ha de ser largo, rasante a tierra, elástico y potente. Sin tendencia a la lateralidad y sin ambladura.

PIEL:
Muy pegada al cuerpo en todas sus zonas, fuerte y flexible; de color rosado. Las mucosas han de ser oscuras.

PELO:

Tupido, muy fino, corto, liso; repartido por todo el cuerpo hasta los espacios interdigitales. Ligeramente más largo en la parte posterior de los muslos. La variedad de pelo duro semilargo presenta mayor aspereza y longitud de pelo, que puede ser variable; aunque siempre repartido uniformemente por todo el cuerpo llega a presentar una barba y bigotes en la cara, sobrecejas y tupé en la cabeza.

COLOR:
Indeterminado. Se consideran como colores más típicos y por orden de preferencia los siguientes:
• Barcinos y atigrados más o menos oscuros y de buenas pigmentaciones.
• Negros.
• Barquillos oscuros y claros.
• Tostados.
• Canelas.
• Amarillos.
• Rojos.
• Blancos.
• Berrendos y pios.

TAMAÑO:
Alzada a la cruz: Machos de 62 a 70 cm
Hembras de 60 a 68 cm
Se admite sobre la alzada un margen de 2 cm para ejemplares de proporciones excelentes.

FALTAS:
Cualquier desviación de los criterios antes mencionados se considera como falta y la gravedad de ésta se considera al grado de
la desviación al estándar y de sus consecuencias sobre la salud y el bienestar del perro.

FALTAS LEVES:
• Cabeza ligeramente ancha o poco cincelada.
• Perfil del hocico recto, hocico puntiagudo.
• Parietales acusados.
• Ausencia de algún premolar.
• Mordida de pinza.
• Cola ligeramente corta, sobrepasando pobremente el corvejón.
• Cicatrices, heridas y excoriaciones durante la temporada de caza.

FALTAS GRAVES:
• Cabeza grande.
• Cráneo excesivamente ancho y hocico puntiagudo.
• Depresión naso-frontal muy marcada.
• Ejes cráneo-faciales paralelos.
• Belfos y papada marcada.
• Prognatismo superior moderado.
• Ausencia de caninos no debidos a traumatismos.
• Ojos claros, redondos, saltones o prominentes.
• Ectropión, entropión.
• Orejas cortas, erectas o pequeñas.
• Cuello corto y redondo.
• Línea dorso-lumbar ensillada.
• Alzada al riñón inferior a la alzada a la cruz.
• Grupa corta, redonda o poco inclinada.
• Perímetro torácico escaso.
• Costillas en tonel.
• Flancos cortos.
• Musculatura muy globulosa, redonda y poco alargada.
• Aplomos incorrectos, dedos separados, corvejones de vaca.
• Almohadillas débiles.
• Cola y orejas amputadas.
• Aspecto de líneas fuerte, pesado o poco flexible.
• Carácter desequilibrado.

FALTAS ELIMINATORIAS:
• Perro agresivo o temeroso
• Ausencia de tipicidad.
• Nariz partida.
• Prognatismo superior pronunciado o prognatismo inferior.
• Línea dorso-lumbar muy ancha, plana y recta.
• Pecho que sobrepase ampliamente el codo.
• Cualquier otro signo de tipicidad que recuerde o que indique
mestizaje.
• Albinismo

Cualquier perro mostrando claras señales de anormalidades físicas o de comportamiento debe ser descalificado.


NOTA:
Los machos deben tener dos testículos de apariencia normal completamente descendidos en el escroto.



El Australian Silky Terrier