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lunes, 1 de septiembre de 2014

Forma correcta de pasear un perro.




¡Perros! Esos maravillosos animales que nos hacen la vida un poco más grata con su compañía, su juego y su cariño... Pero no por ello nos evitan todos los problemas, ¿verdad?

Todo lo positivo tiene un aspecto negativo. Para mí, pasear al perro es uno de los aspectos más negativos de tenerlo en casa, y sé que muchos otros piensan como yo. Llueva, nieve o haya un vendaval, tu perro necesita hacer sus cosas, y es molesto que las haga en casa, ¿no?

Sé de algunos que los dejan salir solos. ¡Craso error! ¿Y si es atropellado? ¿Y si come algo envenenado? No, no, por desgracia el perro necesita a su dueño para estar a salvo. Pero realmente, pasearlo a veces es tan difícil...

¡Tirones! ¡Empujones! ¡La incansable búsqueda de un tesoro que tú no ves pero él persigue ansiosamente! ¿Cómo lidiar con esta incomodidad?


Para muchos el paseo del perro se convierte en un altísimo muro que hay que escalar con las manos desnudas. Tengo amigos que han tenido algunos problemas al intentar pasear a sus enormes mascotas, que de tanta fuerza los tiraron al suelo, ¡imagínate!

Por suerte no está todo perdido... En realidad el paseo puede convertirse en algo muy grato para ti y para tu perro, de verdad te lo digo. ¿No me crees?

Bueno, piensa conmigo: Imagínate saliendo con tu perro una tarde libre, caminando tranquilamente con tu perrito al lado, sin tirar de la correa, sólo yendo contigo; no da tirones ni empujones ni echa a correr tras otros perros, bicicletas, coches o personas, sólo anda a tu lado.


Me dirás que no es una maravillosa estampa. ¿Utópica? ¡En absoluto! ¡Es muy fácil conseguir pasear a tu perro de esta manera, sin ninguna clase de dificultad!

Mira, el motivo por el que tu perro estira de la correa durante el paseo es, y perdona mi redundancia, la motivación: cuando sale fuera todo el mundo se abre a él, todos esos olores, colores, objetos... Dime, si pasas todo el día sin hacer nada, ¿puedes resistirte a la aventura de un parque de atracciones? ¡A tu perro le pasa lo mismo!

Ahora entiendes cuál es el problema, ¿no? Si le motiva tanto estar fuera, es natural que no te haga caso y sólo quiera explorar más y más, ¿no te parece? 

Por suerte una vez comprendes esta realidad te va a resultar mucho más sencillo lograr que el paseo con tu perro sea mucho, mucho, muchísimo más agradable. Recuerda la estampa: sólo caminar con tu perro al lado, sin tirones ni empujones, en una cálida tarde.

No es caro tener un perro!!!




Hay personas que creen que para tener un buen perro tienen que gastar toneladas de dinero: comprar un carísimo perro de raza, comprarle la comida más cara y un montón de juguetes y una camita de lujo, contratar a un paseador, un adiestrador, un supervisor.  Caray, ¡si hay gente que busca psicólogos para perros!
Mira, te puedo decir algo. El que ahora es uno de mis mejores amigos se compró un bóxer de un criador muy renombrado.
Quería tanto a su perro que contrató al mejor adiestrador de la zona y lo colmó de juguetes y chucherías. Estaba seguro de tenerlo en buenas manos y lo más cuidado posible. ¿Adivinas cuál fue el resultado?
Su perro lo rompía todo cuando se quedaba solo, absolutamente todo. Mordía hasta las esquinas de las paredes, por no hablar de las patas de los muebles, rasguñaba el sofá, tiraba adornos... ¡Pero si llegó a tirar la mitad de los cuadros del salón! Un verdadero desastre.
Mi amigo le dio la culpa a su adiestrador, naturalmente. Lo despachó y buscó otro, y así dio conmigo. Cuando me expuso su caso tuve que decirle la cruda realidad: amigo mío, la culpa no fue del educador... La culpa es tuya.
Así de sencilla es la verdad.
Estimado amigo, no importa la cantidad de juguetes que compres para tu perro o todos los servicios que contrates para él. Si tú, su dueño, su propietario y familia, no lo educas y le enseñas, hará lo que quiera contigo y con tus cosas.
Y eso es lo que quiero decir: no necesitas gastar cientos de dólares en adiestradores caninos y otros tantos en chucherías y gran variedad de juguetes.
Una pelota, un palo, unas golosinas y tu buena voluntad es todo lo que hace falta para tener un buen perro.
Si tú educas a tu perro te estás asegurando de que aprenda las cosas que quieres, tal y como quieres. Y no, no consume mucho tiempo; de hecho con diez minutos al día es suficiente.
Y no, no es difícil; en realidad es un juego para ti, y también para él. Y no, estimado amigo, no tiene nada de complicado.

jueves, 3 de octubre de 2013

Cómo calmar a un perro grande y juguetón?

Cómo calmar a un perro grande y juguetón


Algunas veces un perro con mucha energía se puede acelerar y ¡le es imposible detenerse! Puedes ver comportamientos como saltar repetidamente, correr por todos lados a toda velocidad o en círculos. En estos casos los perros no pueden detenerse por su cuenta y necesitan tu ayuda para tranquilizarse.

Pasos

  1. 1
    Juega con tu perro, y recuerda reforzar el comportamiento positivo. Obviamente necesitan ejercitarse para liberar el exceso de energía así es que sal a caminar un recorrido largo o juega a tirar la bola. Tranquilízalo después de jugar, dándole un premio de comida, abrazándolo, o acariciándolo. Con tus acciones debes transmitirles que es hora de tranquilizarse y relajarse.




  2. 2
    Haz que tu perro se detenga – ya sea con algún comando de entrenamiento o agarrándolo del collar. Si tu perro es muy acelerado o muy grande tal vez necesitas la ayuda de un amigo.


  3. 3
    Arrodíllate o párate cerca de tu perro, hablándole con una voz suave y consistente usando palabras y frases para calmarlo. Lentamente abrázalo o inclínate hacia él mientras lo acaricias. Continúa hablándole suavemente. Es importante tener mucho contacto físico, un premio de comida y un su plato con agua ya que le ayudará a calmarse.


  4. 4
    Anima a tu perro a acostarse completamente mientras los abrazas. Continúa haciendo esto hasta que tu perro se calme y se relaje. Elogia a tu perro con voz baja y dale el premio para recompensar su comportamiento. Continúa usando esta estrategia hasta que tu perro la entienda. Esto debería funcionar al menos que tu perro esté muy acelerado y tú seas muy débil en la relación entre tú y tu perro. Usa hielo en lugar de agua ya que esto los calma más rápidamente que con el agua.


Consejos

  • Trata de arrodillarte a la par de tu perro, dirigiéndote hacia él. Inclínate sobre tu cintura, presionando todo tu cuerpo sobre tu perro para tener contacto total.
  • Debes mantener un permio de comida cerca o en tu bolsillo para que no tengas que ir a traerlo.
  • Después de calmar a tu perro, asegúrate de no hacer que se vuelva a acelerar con sonidos fuertes y mucha actividad, por lo menos por un buen rato.
  • Cuando un perro adulto se acelera demasiado es un indicador de que tiene demasiada energía. Libera esa energía haciéndolo correr por unos 10 minutos más o menos. Esto tal vez no sea buena idea si tienes un perro que por naturaleza tiene mucha energía como el Setter irlandés.
  • Para terminar la hora del juego con un perro acelerado, simplemente dale la espalda, cruza tus brazos e ignóralo completamente. Sigue dando la vuelta si es necesario si el perro busca llamar tu atención. Normalmente esto funciona muy rápidamente y el perro empezará a entender después de unos 3 o 4 intentos.


Advertencias

  • Es posible que este método no sea efectivo para todos los perros. Algunos perros actúan positivamente al contacto físico, para otros es algo estresante.
  • Si tu perro es agresivo o tiene una actitud dominante para contigo, es posible que se resienta la primera vez que lo intentes.
  • Siempre debes tener cuidado y observar cómo responde tu perro a tu comportamiento.
  • A la mayoría de los perros no les guata cuando se les sopla en la cara, así es que ten cuidado al respirar fuertemente encima de ellos.
  • No hables muy aceleradamente o con tono muy alto tu perro se va acelerar demasiado así es que debes hacer lo contrario.
 

martes, 4 de diciembre de 2012

Educar a tu Perro


SABUESO ESPAÑOL

Sabueso español 

Educar a tu Perro

GRUPO

6

SECCIÓN

Sección 1.2, Perros tipo sabueso de talla mediana. Raza española. Sinonimia: Sabueso norteño; sabueso asturiano, sabueso santanderino; sabueso alavés, sabueso navarro, sabueso astur cántabro

NACIONALIDAD

Española.

TALLA

Altura a la cruz: Machos de 52 a 57 cm, y hembras de 48 a 53 cm.

PELO

Tupido, corto, fino y pegado. Repartido por el cuerpo hasta los espacios interdigitales

COLORES

Blanco y naranja, con predominio de uno o otro color y distribuido en manchas irregulares bien definidas y sin moteado. El color anaranjado puede oscilar desde un tono más claro (limón) al tono rojizo fuerte.

COLA

De nacimiento grueso e inserción media. Fuerte y poblada de pelo muy corto formando en la punta un pequeño pincel. En reposo su porte es curvado y bajo sobrepasando el corvejón; en trabajo es elevada en sable sin exceso.

OREJAS

Grandes, largas y caídas. De suave textura, forma rectangular y punta redonda; están insertadas por debajo de la línea de los ojos y penden libremente en tirabuzón

CRÁNEO

De anchura media, siendo superior en los machos. Perfil convexo. La anchura del cráneo debe ser igual a su longitud. Visto de frente, debe ser abovedado.

OJOS

Medianos, almendrados, de color avellana oscuros. De mirada triste, noble e inteligente. Párpados pigmentados del color de la trufa; mucosas adosadas al globo ocular.

NARIZ

Grande, húmeda y con ventanas anchas y de amplio desarrollo. Su color oscila desde un marrón claro a un negro intenso, acompañando siempre al color de las mucosas.

PECHO

Muy desarrollado, ancho, profundo y alto, llegando ampliamente al codo. Punta del esternón marcada. Costillas con espacios intercostales de gran amplitud y redondeadas, que albergan una gran caja torácica.

MIEMBROS ANTERIORES

Perfectamente aplomados, rectos, paralelos; dan sensación de cortos y se aprecian claramente músculos y tendones.

MIEMBROS POSTERIORES

Potentes, musculados y de excelentes angulaciones. Aplomos correctos, corvejones sin desviaciones, metatarso largo y pies fuertes

PIES

Pies anteriores: De gato. Dedos apretados, falanges fuertes y altas. Uñas duras y fuertes; almohadillas amplias y resistentes. Pies posteriores: De gato, ligeramente ovalados. Más alargados que los pies anteriores



Sabueso español 

Educar a tu Perro

• CRONOLOGÍA MODERNA

1911.- Esta es una de las primeras razas autóctonas admitidas por la Real Sociedad Canina desde el momento de su fundación. 1977.- Se crea el Club de Sabueseros de España por Iniciativa de Francisco P. Ortuño. 1980.- Tiene lugar la primera concentración de sabuesos españoles en Cantabria, acontecimiento que se considera la primera exposición monográfica de la raza. 1985.- Se crea el Club Español del Sabueso Español y razas afines, afiliado a la Real Sociedad Canina

• CARÁCTER

Cariñoso y manso, es un hermoso animal, que en el combate con piezas de caza mayor demuestra poseer una bravura y valentía poco común.

• UTILIZACIÓN

Perro de rastro para caza menor, aunque no desprecia el rastro de caza mayor, ya sea jabalí, ciervo, corzo, zorro lobo u oso. El cazador, informado por la voz (latir) del perro y sus modulaciones, conocerá el desarrollo de la caza del rastro y sus incidencias tales como rastro viejo o reciente, doble rastro, latir de parada o llamar a muerto. El sabueso español es el gran especialista en la caza de liebres a vuelta y es sumamente efectivo en el rastro de sangre.

• MANEJO PRÁCTICO

Además de proporcionarle una alimentación e higiene adecuada, debe someterse a una buena preparación física, en vísperas del periodo de caza. Las necesidades de alimento en Kilo calorías diarias como ración de mantenimiento están en 1.440 Kcal

Sabueso español: Un veterano de nuestros montes

El término “sabueso” no designa en sí mismo el nombre de una raza, sino el de un tipo de perros apto para seguir el rastro de piezas de caza huidas o heridas. Es un perro al que caracterizan un fino olfato y un gran coraje para cazar en lo más cerrado del monte. Es un tipo de perro universal; sabuesos hay en todos los países europeos, en cada región adaptados a la cultura de caza local y al hábitat en el que desarrollan su labor venatoria. En la cinología británica se les conoce como hound, y todas las razas que en su nombre llevan la terminación hound son de rastro. El sabueso hispano por excelencia, rastreador de grandes cualidades, lleva siglos utilizándose para la caza de la liebre, actividad en la que se necesitan perros de buena nariz, busca persistente y gran resistencia física para perseguir durante horas a la liebre.
Este soberbio animal, de gran hermosura, es uno de los perros de caza más antiguos de la Península Ibérica. Su empleo en la España antigua, cubierta de densas masas boscosas, se extendía desde la Cornisa Cantábrica, donde sigue siendo ampliamente apreciado para la liebre y, sobre todo, el jabalí, hasta las serranías andaluzas. Aunque las referencias sean escasas, sabemos que en el siglo III ya tenía amplia difusión la caza con este tipo de perros, y para el siglo IX era el perro predilecto de reyes como Ordoño I o Ramiro I de Asturias. Se desconoce la fecha en la que los sabuesos llegaron a la Península Ibérica, pero los modernos estudios sobre la filogenia de las razas caninas mediante su ADN han permitido conocer que los perros son un grupo morfológicamente muy diverso pero genéticamente muy homogéneo, por lo que se admite que nuestro sabueso desciende del mismo tronco étnico que los perros de rastro galos, los Canis segusius, empleados por el pueblo celta que habitó la zona central de Francia. Jenofonte, en su libro didáctico intitulado ‘Cinegético’, describe ampliamente a los sabuesos galos y el modo en que cazaban.

Hispania

Pasaron las guerras, los pueblos conquistadores y los conquistados se perdieron en el olvido, pero el sabueso español pervivió. Los españoles cazábamos con sabueso antes de ser españoles; antes de la invasión romana los sabuesos ya aullaban en nuestros bosques tras la liebre, y lo siguieron haciendo durante el dominio árabe. Sabuesos acompañaron a Alfonso XI, el rey cazador, en sus jornadas de asueto. “Los ojos tristes et que caten adelante” (los ojos tristes y que miren al frente), dice el monarca en una colorista descripción de la raza. Toda la literatura venatoria hispana posterior, con Argote de Molina, en 1582, o Martínez del Espinar, en 1644, dedica gran atención al sabueso, a los métodos de su adiestramiento y a su empleo en la caza de todo tipo de piezas.

Cinofilia y olvido

No se pude decir que el nacimiento de la cinofilia en España supusiese un hito importante para nuestro sabueso, que quedó siempre marginado, en tanto se apoyaban y fomentaban las razas extranjeras. Una sencilla comprobación a las inscripciones de la raza en el Libro de Orígenes Español (LOE) atestigua la veracidad de lo expuesto.
De 1911, año en el que el conde de Lérida funda la Real Sociedad Canina, hasta 1925, con la primera edición de los libros, se registraron seis ejemplares. Todos ellos procedían de un mismo criadero, afijo Del Cierro, propiedad de José de Argumosa, natural de Torrelavega (Cantabria), y todos eran de color negro y fuego, salvo uno chocolate y blanco. De 1925 a 1931 no se realizó ninguna inscripción. De 1931 a 1936 se registraron seis ejemplares procedentes del afijo Campijo, propiedad de Jesús Ibáñez, natural de Castro Urdiales (Cantabria), todos de color caoba y blanco.
Naturalmente, en los años de la Guerra Civil (1936-1939) no se producen inscripciones, y en los años de posguerra se llegó a afirmar que la raza había desaparecido. Un hecho importante se produjo para el sabueso español en 1965, pues se interesa por la raza quien al final aparece como su recuperador, Antonio Miján, con el afijo Monte Naranco.

Recuperación, la ilusión

Las nuevas generaciones de nuestra cinofilia se encuentran con una afición bien afincada en la sociedad, donde el perro de raza tiene prestigio y las razas autóctonas cuentan con el apoyo de las instituciones, pero no siempre fue así. Recuperar una raza como el sabueso español en los años sesenta y setenta del pasado siglo, cuando el prestigio de los perros franceses llevaba a los cazadores a cubrir sus hembras de sabuesos con azules de Gascuña o beagles, fue una labor de titanes. Un proceso que hubo de cumplir tres tiempos:
1. Prospección de la raza canina autóctona en el agro al que se encuentre ligada.
2. Selección, medición y descripción de aquellos sujetos que, por sus características fenotípicas y funcionales, se encuadran en el grupo racial de interés. Hubo que estudiar sus caracteres fanerópticos (manto, color, piel, tipo de oreja, dentadura, etc.), zoométricos (alzada, perímetros, angulaciones, índices y longitudes) y funcionales (aptitudes, etología, reproducción, etc.).
3. Redacción de un prototipo racial a partir de los datos obtenidos. Creación de asociaciones de aficionados a la raza y elaboración de programas de cría.
Gracias a la labor de un puñado de buenos aficionados, el sabueso español no terminó en ese libro de las razas caninas desaparecidas. Hay grandes hombres que realizaron una labor importantísima en su tiempo y, sin embargo, corren peligro de que la memoria colectiva, antojadiza e infiel, termine por ignorar. Uno de esos casos es Antonio Miján. A su empeño personal e ilusión debe mucho el sabueso español; su labor le erigió, posiblemente sin desearlo, en el salvador la raza sabueso español. Apenas nos ha dejado escritos u opiniones que permitan a las futuras generaciones apreciar y agradecer su callada labor. Durante treinta años crió una raza que, por el empuje de las modas caninas y el aluvión de los perros de rastro franceses, había dejado de interesar en nuestro país, dejadez en la que se incluía a la Real Sociedad Canina. Se encontró con una raza fuertemente mestizada y peleó por recuperar cuanto de original y de noble tiene el sabueso español. Fueron años de cría dedicados a fijar pigmentaciones y a mejorar estructuras, seleccionando el carácter  correcto en un perro de caza. Crió setter inglés y pointer para los cazadores españoles, y el dinero que estas razas le daban lo empleaba en mantener y seleccionar su plantel de sabueso español, raza para la que en aquellos años no había mercado.

Consolidación

En 1979 se creó en el seno de la Real Sociedad Canina un grupo de trabajo con el nombre de Comisión de Razas Españolas, siendo su primer director José Manuel Sanz Timón y contando entre sus miembros con personalidades de la cinofilia comprometidas con las razas autóctonas, como Jesús Vadillo (gos d’atura), Manuel Díaz Navarro (mastín español), Alonso Guasp y Pou (ca de bestiar), Carlos Contera (pachón navarro) y Antonio Miján, que sería nombrado primer juez especialista en sabueso español. Con el apoyo de la Comisión se realizaron en 1980 concentraciones de sabueso español en Torrelavega, Posada de Llanes y Cabezón de la Sal, las cuales contribuyeron a dar  publicidad a la raza y permitieron conocer su estado de conservación para tomar medidas adecuadas para su mejora. El I Symposium Nacional de las Razas Caninas Españolas, en 1982, con ponencias sobre la raza de Sanz Timón y Antonio Miján, y la celebración en diciembre de 1981 de la primera Gran Exposición Especial Nacional de Razas Españolas, organizada por la Real Sociedad Canina, nos permitieron afirmar que la raza había dejado atrás el peligro de extinción y tenía un futuro por delante.

La talla, disparidades

En el estándar vigente en la FCI, válido desde el 26 de mayo de1982, leemos: “se observa en esta raza un elevado índice de dimorfismo sexual que se refleja en la diferencia de tamaño entre machos y hembras, siendo las hembras sensiblemente más bajas y de menor corpulencia. Altura a la cruz: Machos: de 52 a 57 cm., y hembras: de 48 a 53 cm. Se admite un centímetro de tolerancia sobre la alzada para ejemplares de excelentes proporciones”. La gran diferencia de talla entre un sabueso de 51 centímetros y otro de 58 centímetros, ambos admitidos por su patrón racial, tiene su origen en el estándar anterior a 1982, vigente durante más de un cuarto de siglo, que contemplaba la existencia de dos tallas, denominadas “tipo grande” o sabueso de Monte, con una alzada que oscilaba entre los 51 y 56 centímetros para los machos, y entre 49 y 52 centímetros para las hembras. De la otra talla, denominada “sabueso ligero” o sabueso lebrero, decía textualmente: “La talla será inferior a 51 cm. en los machos y a 49 cm. en las hembras”. En 1982, la escasez de ejemplares puros de una y otra talla aconsejó que el estándar se unificara para juzgar conjuntamente los dos tipos, especialmente porque en la raza el equilibrio de las formas tiene más importancia que la talla propiamente dicha, siempre que cumpla los demás apartados de su estándar.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Como Adiestrar a tu Perro


PODENCO CANARIO

Podenco canario

podenco canario

GRUPO

5

SECCIÓN

Sección 7. Tipo primitivo. Perros de caza.

NACIONALIDAD

Española.

TALLA

Para los machos: de 55 a 64 cm. y para las hembras: de 53 a 60 cm.

PELO

Liso, corto y apretado.

COLORES

Preferentemente rojo y blanco, el rojo puede ser más o menos intenso llegando del naranja al rojo oscuro (caoba).

COLA

Redondeada, desciende algo más baja que el corvejón. Caída o llevada en forma de hoz.

OREJAS

Grandes. En atención se levantan erguidas, ligeramente divergentes. Las echa para atrás en reposo.

CRÁNEO

Más largo que ancho, plano, con hueso occipital prominente.

OJOS

Oblicuos, almendrados y pequeños. De color ámbar más o menos oscuros y dependiendo su intensidad del color de la capa.

NARIZ

Ancha, color arena, armonizado el color con el pelaje, fosas nasales algo abiertas.

PECHO

Con esternón no saliente, bien desarrollado, pero sin embargo no llega al codo. Costillas ovaladas.

MIEMBROS ANTERIORES

Perfectamente aplomados, rectos, verticales y paralelos, de finos pero sólidos huesos.

MIEMBROS POSTERIORES

Aplomados, rectos, fuertes, musculosos, corvejón más bien alto.

PIES

Pies rectos, de gato, con almohadillas fuertes y ligeramente ovaladas. Sin presencia de espolones.

Podenco canario 

podenco canario

• CRONOLOGÍA MODERNA

1980.- Un grupo de cazadores inicia las primeras concentraciones de ejemplares de la raza. 1982.- Presentación de la raza en el Simposium de Razas Caninas de Córdoba. 1982.- Mes de abril, fundación del Club Español del Podenco Canario. 1984.- Reconocimiento de la raza por la Sociedad Canina de Madrid (RSCE). 1987.- Reconocimiento de la raza por la Federación Cinológica Internacional.

• CARÁCTER

Valiente, nervioso, inquieto e irradiando dinamismo. Noble, nunca agresivo. Soporta estoicamente las más rigurosas jornadas sin la menor fatiga.

• UTILIZACIÓN

Se le emplea para la caza del conejo y se adapta perfectamente para este fin a las múltiples variaciones del terreno, utilizando su prodigioso olfato así como la vista y el oído.

• MANEJO PRÁCTICO

Las necesidades alimenticias como ración de mantenimiento se sitúan entre las 870 y 960 Kcal. diarias para los machos y unos 100 Kcal. menos para las hembras. Los ejemplares que son utilizados para la caza, deben recibir una aportación diaria doble a la de los valores señalados.

Podenco canario

El podenco canario es una joya única producida por la insularidad y el especialísimo ecosistema canario. Es un perro fuertemente adaptado a la caza sobre terreno volcánico, el cual impone unas durísimas condiciones a los perros. En este escenario no tiene rival, pero además es un perro de caza, que se adapta a cazar en otros ecosistemas.
La historia antigua de Canarias se vio condicionada por su peculiar característica geográfica, que le imponía de un lado el aislamiento propio de su insularidad, y de otro su condición de escala en la derrota de las naves que desde antiguo comercian en el Mediterráneo y se aventuran bordeando la costa africana hasta los límites del Atlántico. La consecuencia es una notable dificultad para datar históricamente la llegada del perro al Archipiélago. ¿Procedían de África los primitivos perros del Archipiélago? ¿Se trataba de animales asilvestrados? ¿Llegaron de la mano de los primeros pobladores? ¿Tras la conquista española, qué tipos de perros fueron llevados a las islas? Preguntas que aún aguardan respuesta, pero lo indudable es la gran afición de los canarios por los perros, que se deduce del buen número de razas caninas que atesoran las Islas. Las tienen para la caza como el podenco canario y el enano de El Hierro, de pastoreo como el majorero, el garafiano y el lobito herreño, de guarda como el presa (dogo) canario, tipo terrier como el ratonero palmero, y hasta de compañía como el faldero (bichón) de Tenerife.
Se han buscado varias etimologías a la palabra “Canarias”, pero la que mayor crédito recibe es aquélla que la relaciona con los numerosos canes que poblaban las Islas. Chil y Naranjo (una de las figuras fundamentales de la cultura canaria del siglo XIX), en sus memorables ‘Estudios canarios’, escribe: “En la época en que llegó Juan de Bethencourt, en 1402, la Gran Canaria poseía todavía muchos perros. Bontier y Le Verrier les califican de perros salvajes”. Efectivamente, los cronistas de la conquista de Canarias citan que los aborígenes se acompañaban de perros. En los textos conocidos como ‘Le Canarien’ se describe a los aborígenes acompañados de varios animales domésticos: cerdos, cabras y perros “que parecen lobos, pero son más pequeños”. ‘Le Canarien’ es la crónica de la expedición normanda de 1402 a la isla de Lanzarote, escrita por Pedro Bontier y por Juan Le Verrier, respectivamente capellanes de los capitanes Juan de Bethencourt y Gadifer de la Salle. El documento es la primera documentación escrita sobre la conquista de Canarias. Estos perros bien pudieron ser podencos, considerando que los lebreles asirios desplazaron a los podencos faraónicos hacia el oeste.
Todo hace del podenco el perro más apropiado para ser considerado salvaje. Es un animal apegado al medio, autosuficiente al poder cazar por sí mismo y capaz de cazar en jauría creando un estrecho nexo de unión con sus semejantes, lo que le dota de independencia respecto al núcleo humano. Son muchos los testimonios de viajeros ingleses y centroeuropeos que ven en los podencos mediterráneos animales salvajes antes que perros domésticos. El alemán Hacklaender, en 1850, escribe: “En la Europa meridional no viven los perros como en nuestro país. Pululan por las ciudades o pueblos y recorren sus calles, aunque sin penetrar nunca en las casas, y sus dueños rara vez les dan de comer, con lo que ellos deben procurarse el alimento practicando la caza”. Y el británico Howell, por las mismas fechas, dice que los podencos tienen “el aspecto repugnante, el pelaje áspero y un color rojo sucio, con las orejas erguidas. Cuando se hallan en el interior de sus domicilios estos perros salvajes se muestran desconfiados y recelosos, sobre todo con los extranjeros”. El podenco encontró en Canarias un clima benigno y soleado, circunstancias que le permitieron sobrevivir sin el contacto protector del hombre. Y fueron podencos asilvestrados aquellos perros, más pequeños que lobos, que contemplaron los cronistas extranjeros.